#YOTAMBIENEXIJO… La socialización del socialismo y la exigencia de recuperar el “ser político”

Este 30 de diciembre de 2014 Tania Bruguera ha convocado a una demostración del poder de la intervención artística, en términos de hacer aparecer a la obra de arte como interrupción de la rutina política, para convertirse en el ceremonial de la transfiguración de una población en ciudadanía plena. En una re-actuación de una de sus obras fundamentales —El Susurro de Tlatlin #6 (Version para La Habana (2009)—[i] Bruguera habrá de colocar un micrófono y podio abierto al uso de cualquier ciudadano cubano— en la plaza de la revolución de Cuba. Esa obra será, de hecho, el intento taumatúrgico de transformar un proceso más de expropiación neoliberal, la llamada “normalización” de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, en un reclamo de hacer valer una revolución ciudadana dentro de la revolución cubana.

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Cuando el 17 de diciembre de 2014 los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaban simultáneamente la intención de sus gobiernos de dar fin al más de medio siglo de guerra fría en el mar caribe, perfilaban un proceso de decisión cupular. En el más puro estilo del proceso neoliberal de las últimas tres décadas, la borradura de las fronteras económicas e ideológicas ocurriría bajo el paraguas del realpolitik que, en medio de las más violentas fracturas, articula el este y oeste, sur y norte y los mercados legales e informales a nivel global: el mutuo reconocimiento de las élites como copartícipes del diseño del mundo integrado bajo el principio universal de la acumulación global del capital.

En una “Carta abierta dirigida a Castro, Obama y el Papa” (la nueva trinidad del aggiornamiento caribeño) Bruguera exigió la intromisión del debate político popular, lo que la rutina falsificatoria de los medios occidentales describen bajo el famélico nombre de “democracia” . A diferencia de las transiciones post-soviéticas, Bruguera demandaba al Socialismo isleño transformar la revolución en un proceso participativo y transparente, donde la creación de soberanía ciudadana se antepusiera a la integración de los mercados. En una alocución que explícitamente desdibujaba las divisiones engendradas en Miami, La Habana, Washington o Moscú en torno a los estereotipos de la isla (barbudos, gusanos, agentes, jineteras, héroes, disidentes, etc.) para plantear una exigencia inédita que desmantela los juegos de intereses, paranoia o estrategia que han definido la historia cubana postrevolucionaria. Bruguera planteaba del modo más explícito posible el goce de los derechos de ciudadanía dentro de la nación y el estado Cubano:

Hoy exijo como cubana que se nos deje saber cuáles son los planes con nuestras vidas, que se establezca como parte de esta nueva etapa un proceso de transparencia política en donde tengamos todos un espacio de participación y el derecho a tener una opinión diferente que no sea castigada. Que cuando tengamos que negar muchas de las cosas que nos definieron, no venga este proceso con la misma intolerancia e indiferencia con la cual hasta ahora se han acompañado los cambios en Cuba, donde la aceptación es la única opción. (…) Hoy como cubana reclamo el derecho a ser seres políticos, no sólo entes de la economía o de canje simbólico para hacer historia.[ii]

Aparecer como ciudadano, y no como víctima, como sujeto de derechos y no sólo miembro de una comunidad, exigir a la clase política como integrante de la sociedad política y no como súbdito, consumidor o partidario, es ocupar el espacio que la alianza del poder global se empecina en negarnos. Es precisamente la exigencia de definir el poder social, el carácter de lo público, la naturaleza y el uso de nuestra representación y poder, la exigencia de ser (ante todo) “seres políticos” lo que constantemente nos expropian lo mismo el economicismo de las corporaciones multinacionales, la gobernación del aparato de seguridad omnipotente, los autoritarismos refuncionalizados del este y el sur, e incluso las formas de empresariado salvaje que caracterizan el auge la criminalidad global.

Como “ser político” (como cubana y como artista) Bruguera planteó un modo inmediato de asumir ese rol, en términos de hacer esa ciudadanía efectiva en el horizonte performativo de una obra de arte politizada. A las 3 de la tarde del 30 de noviembre, en la Plaza de la Revolución, Bruguera habrá de reactuar con un colectivo libre la obra con que en la Bienal de la Habana de 2009 estableció las condiciones para el goce de una plaza pública. En el más puro espíritu de un arte que se concibe no como una forma de instrumentación ideológica, sino como el facilitador de un instrumental social, el proveedor de una “caja de herramientas” colectivas, Bruguera ofrecerá a una población un podio con un micrófono abierto para plantear su exigencia a un tiempo y proceso también apenas abiertos. Mientras que la presentación de esta obra hecha en 2009 se planteaba como el acceso a un lugar de excepción, la acción del 30 de diciembre se plantea como una transición de la acción al derecho. Si desde su iconografía, la obra plantea la democratización de un micrófono monopolizado por una dirigencia revolucionaria. El gesto de colocar una paloma en el hombro del hablante, evoca la escenografía del discurso del triunfo de la revolución que Fidel Castro pronunció evangélicamente rodeado de palomas, al lado de Camilo Cienfuegos, en enero de 1959. Al colocar al hablante en esa posición mesiánica, Bruguera aspiraba a socializar el momento de soberanía que, como parte de la lógica de las revoluciones post-coloniales de mediados del siglo XX, había personalizado el liderazgo Guerrillero. Rehacer ese cuadro el 30 de diciembre de 2014 traslada a otro plano. A diferencia de la multitud de obras de arte contenporánaneas que simulan demagógicamente la operación de una Organización No Gubernamental, El susurro de Tatlin construye la plataforma de la producción de otra clase de soberanía. Proyecta la toma del poder por parte de la ciudadanía, la recuperación de la soberanía en términos de la producción del espacio común por excelencia: el ágora de la ciudad. Un acto que a escala del invernadero técnico y humano producido por medio siglo de socialismo en Cuba, sería el equivalente de socializar en otros lugares, como México, el uso de los medios de radiodifusión y televisión privada.

De ahí, por supuesto, las trabas, y el clima de amenazas, que el régimen y sus organizaciones culturales han hecho a la intervención de Bruguera, que han llegado a plantear, en la más estricta “cubanoía”, la suposición de que la obra pretende boicotear el proceso de normalización de relaciones con Estados Unidos[iii]. Pero en este caso las amenazas se enfilan con lo que cabalmente es una autocrítica de la revolución, y no un supuesto enemigo externo. Como Owen Jones escribió en un editorial en The Guardian, defender el status quo en Cuba hoy lesiona el futuro tanto de la democracia como del propio socialismo[iv]. En términos prácticos, la artista llama ni más ni menos a socializar la transición post-comunista. No se trata ya de buscar la apertura de Cuba al capitalismo global, lo que en términos reales es ya la política oficial del régimen, sino el introducir en el proceso isleño criterios de la tradición socialista como la justicia social y material, la participación de masas, la libertad personal y la crítica del neocolonialismo. En el guiño utópico señalada en la evocación de Tatlin, la acción del 30 de noviembre habrá de poner a prueba si el proceso Cubano apunta al surgimiento de un nuevo enclave del compadrazgo-neocapitalista o el asomo de un momento de emancipación cuya promesa radique, precisamente, en su indeterminación.

A unas horas de que Bruguera y los ciudadanos de Cuba tomen el podio que les pertenece de suyo, lo que se dirime en La Habana es, precisamente, la posibilidad, negada en el desmantelamiento del bloque soviético, de la socialización del socialismo.

Cuauhtémoc Medina

Ciudad de México, Noviembre 29 2014.

[i] La documentación de la obra puede consultarse en: http://www.taniabruguera.com/cms/112-1-El+Susurro+de+Tatlin+6+versin+para+La+Habana+.htm La acción es parte de una serie significativa de obras políticas prácticas, que incluyen entre otras una puesta en práctica de las tácticas de manejo de masas de la policía inglesa que se escenifico en la Tate Modern: El Susurro de Tatlin #5 (2008) (ver: http://www.taniabruguera.com/cms/478-1-El+Susurro+de+Tatlin+5.htm) La instrucción de la acción fue publicada por Bruguera en su blog el 25 de diciembre de 2014: https://www.facebook.com/notes/yo-también-exijo/declaración-de-principios-para-la-acción-art%C3%ADstica/1380535665580279

[ii] Tania Bruguera, “Querido Raúl, Dear Obama, Querido Francisco”, en: 14ymedio, 18 de diciembre 2014. http://www.14ymedio.com/opinion/Querido-Raul-Obama-Papa-Francisco_0_1690630931.html

[iii] Ver la Declaración de la UNEAC al respecto de la acción del 29 de diciembre de 2014: http://www.cubarte.cult.cu/es/articulo/declaraci-n-de-la-presidencia-de-la-asociaci-n-de-artistas-pl-sticos-de-la-uneac/6083#.VKG_4nd1k7s.twitter

[iv] Owen Jones. “The Embargo is Disappearong; so, too, must Cuba’s Dictatorship”, The Guardian, December 18th 2014. http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/dec/18/us-embargo-disappearing-cuba-dictatorship-castro

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Acerca de Cuauhtémoc Medina

Cuauhtémoc Medina (México, 05.12.1965) Crítico, curador e historiador de arte. Doctor en Historia y Teoría de Arte (PhD) por la Universidad de Essex en la Gran Bretaña y Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de México. Ha sido investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de Universidad Nacional Autónoma de México desde 1993, y entre 2002 y 2008 fue el primer Curador Asociado de Arte Latinoamericano en las Colecciones de Tate Modern, en el Reino Unido. Actualmente es Curador en Jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM. Art critic, curator and historian, holds a Ph.D. in History and Theory of Art from the University of Essex in Britain and a BA in History from the National Autonomous University of Mexico (UNAM). Since 1993 he has been a full time researcher at the Instituto de Investigaciones Estéticas at the National Autonomous University of Mexico (UNAM) and between 2002 and 2008 was the first Associate Curator of Art Latin American Collections at the Tate Modern. He is currently Chief Curator at the MUAC Museum in Mexico city. Ver todas las entradas de Cuauhtémoc Medina

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